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Tortugas terrestres gigantes

En nuestro planeta habitan una cantidad importante de especies de tortugas repartidas por los 5 continentes.
Algunas especies tienen un tamaño realmente grande, como Chitra chitra, Dermochelys coriacea, Macrochelys temminckii, ... pero quizás las más espectaculares son las tortugas terrestres de gran tamaño, que por su morfología y por su forma de moverse nos recuerdan a menudo algunos animales prehistóricos.

La tortuga terrestre gigante más conocida es sin duda la tortuga de las Galápagos (Chelonoidis nigra), aunque existen varias especies y subespecies de tortugas que podríamos llamar gigantes.
En este artículo nombraremos las especies y subespecies de tortugas terrestres que puedan superar los 60 cm de largo. Aunque este tamaño no parezca excesivamente grande, al tratarse de tortugas terrestres con caparazones bastante abombados el volumen y peso de estos animales es impresionante.
Una característica de estas especies es su longevidad: algunas de ellas pueden llegar a vivir más de 150 años (en algunas fuentes se puede encontrar que estas tortugas pueden vivir hasta 200 años, aunque faltan datos rigurosos que nos permitan precisar estos datos).


Especies de tortugas gigantes:

Chelonoidis nigra – Tortugas de las islas Galápagos

Como ya hemos comentado, las tortugas de las Galápagos son las tortugas terrestres gigantes más conocidas del mundo.
Esta especie se divide en unas 13 subespecies distintas (aunque la cantidad de subespecies varia según la opinión da cada autor), ya que los ejemplares que habitan en cada una de las islas (e incluso en distintas zonas de la misma isla) han evolucionado de forma independiente del resto, lo que ha provocado pequeñas variaciones morfológicas.
El nombre científico más aceptado en la actualidad es Chelonoidis nigra, aunque todavía se la puede encontrar en muchos libros y webs con los nombres de Chelonoidis elephantopus o Geochelone nigra.
Al habitar en islas de tamaño más bien reducido estas tortugas no han tenido hasta ahora depredadores naturales, lo que ha derivado a un crecimiento más elevado que el de otras especies: pueden sobrepasar los 130 cm de longitud y los 200 kg de peso, aunque algunos ejemplares mantenidos en varios zoos han superado los 300 Kg con creces.
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Ejemplar cautivo de C. nigra Chelonoidis nigra porteri en libertad (Foto cedida por Abingdoni)


Dipsochelys arnoldi
, D. dussumeri y D. hololissa – Tortugas de las islas Seychelles

Se trata de las tres especies no extintas que habitan en las Islas Seychelles, en el atolón de Aldabra.
Debido al gran parecido entre las distintas especies hasta hace unos pocos años se las había incluido todas dentro de una misma especie, cuyos nombres científicos habían sido Geochelone gigantea y Aldabrachelys gigantea. Estudios biológicos y fósiles recientes han desembocado en la descripción del género Dipsochelys, que se había dividido en 6 especies (aunque 3 están ya extinguidas).
Estas tortugas pueden llegar a medir hasta 140 cm y pueden pesar más de 150 kg.
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Gran ejemplar de D. dussumeri Ejemplar de D. dussumeri cautivo en un zoo africano (Foto cedida por josemaduke17)


Centrochelys sulcata
– La tortuga de espolones


A diferencia de las especies anteriores, C. sulcata está muy presente entre los aficionados.
Existen distintas opiniones respecto su taxonomía, ya que hay quién la incluye todavía en el género Geochelone (Geochelone sulcata).
Se trata de la especie de tortuga terrestre no insular más grande del planeta, y se distribuye en una amplia franja que ocupa en centro del continente africano, desde Etiopía hasta Mauritania.
Estas tortugas pueden medir más de 80 cm y pueden pesar hasta 100 kg de peso.
Debido a su gran tamaño y a sus requerimientos de temperatura no se trata de una especie fácil de mantener en cautividad, ya que se le debe proporcionar un recinto muy espacioso y durante los meses fríos las deberemos alojar en una caseta con calefacción donde seguirán activas todo el invierno.
Si se consigue proporcionar estos requisitos mínimos y se las alimenta adecuadamente, estas tortugas se pueden llegar a mantener muchos años y llegar incluso a criarlas en cautividad.
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Cría de Centrochelys sulcata (Foto cedida por Miguel Carmona) Ejemplares adultos durante la cópula (Foto cedida por María Rosa Martínez)


Stigmochelys pardalis – Tortugas leopardo

Las tortugas leopardo habitan muchas zonas del este y sur de África, y la subespecie S.p. babcocki es bastante frecuente entre los aficionados (es la subespecie que alcanza un tamaño menor).
Como suele suceder en el mundo de las tortugas, algunos expertos no están de acuerdo en la descripción del género Stigmochelys, y por lo tanto describen esta especie con el nombre de Geochelone pardalis
Generalmente las tortugas de esta especie no suelen superar los 45 cm de largo, pero algunos ejemplares procedentes de Somalia y Etiopía pueden llegar a medir más de 70 cm y pesar más de 40 kg. Estas tortugas se incluyen en la variedad llamada “gigante”, aunque según la opinión de algunos expertos conformaría una nueva subespecie llamada Stigmochelys pardalis somalica.
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Cría de Stigmochelys pardalis babcocki Dos ejemplares adultos de tortuga leopardo gigante (Foto cedida por Boettgeri)


Chelonoidis carbonaria
– Tortuga de patas rojas

Esta especie tiene una zona de distribución muy amplia que abarca distintas regiones desde Panamá hasta el norte de Argentina, llegándose a encontrar tortugas de esta especie en algunas islas del Caribe como las Barbados. Su área de distribución es amplia, pero no se encuentra interconectada entre sí, lo que delimita varias zonas separadas donde distintas poblaciones han quedado aisladas y han evolucionado de forma distinta, derivando a distintas variedades (con la cabeza roja o “cherry head”, con cabeza amarilla, gigantes, ...).
Anteriormente se incluía esta especie en el género Geochelone (Geochelone carbonaria).  
Habitualmente las tortugas de esta especie no superan los 40 cm, pero las tortugas que habitan la región del Gran Chaco (en Paraguay) pueden llegar a superar los 60 cm de longitud.
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Crías de C. carbonaria Grupo de grandes ejemplares (Foto cedida por MASTERYUD2)


Chelonoidis denticulata
– Tortuga de patas amarillas

Las tortugas de patas amarillas son bastante parecidas a las C. Carbonaria.
Esta especie habita en varias zonas de Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Guyana Francesa y Trinidad.
Anteriormente se la incluía en el género Geochelone, por lo que su nombre científico era Geochelone denticulata.
No es una especie muy frecuente entre los aficionados, pero en algunas ocasiones pueden encontrarse ejemplares de esta especie en comercios especializados.
Habitualmente estas tortugas no superan los 40 cm de longitud, pero se han observado ejemplares de más de 80 cm de largo.
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Ejemplar adulto de C. denticulata (Foto cedida por MASTERYUD2) Tortugas de patas amarillas (Foto cedida por Josep Escribano)


Manouria emys
– Tortuga oscura de Birmania

Esta especie habita en varias zonas de Birmania, Bangladesh, India, Laos, Sumatra, Borneo, Malasia y Tailandia.
Esta especie es muy poco frecuente entre los aficionados, pero estos últimos años estamos empezando a ver ya algunos ejemplares a la venta en distintos comercios del ramo.
Anteriormente había sido descrita como Geochelone emys.
La subespecie Manouria emys phayrei puede sobrepasar los 60 cm de longitud y los 30 kg de peso.

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Manouria emys en cautividad (Foto cedida por Natus) Gran ejemplar bañándose (Foto cedida por Natus)

Artículo escrito por: Enric Pàmies

 

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