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Testudo graeca (Linneo, 1758)
Tortuga mora
Inglés: Greek tortoise o Spur-thighed tortoise
Alemán: Maurische Landschildkröte

Tortuga mora - Testudo graeca
Testudo graeca


Taxonomía:
El género Testudo está formado por 6 especies distintas. A su vez, Testudo graeca tiene varias subespecies, pero este punto de momento no está muy claro. En esta ficha pondré tan solo tres de estas subespecies, y comentaré todas las otras variedades.

Especies similares: Se parece mucho a Testudo hermanni, y sus requerimientos son bastante similares.

Morfología: Tiene un caparazón bastante abombado, de color marrón claro con manchas negras. El plastrón es también claro con menos o más manchas negras, según cada ejemplar.
Una característica distintiva de esta especie es que tienen un único escudo supracaudal (el que se sitúa encima de la cola).
Las patas y la cabeza también son de color marrón. En las patas se observan unas escamas bastante grandes y duras. Las uñas también son bastante fuertes y resistentes.
En los muslos traseros aparecen dos tubérculos córneos, como espolones.

Subespecies: Esta especie se divide en 3 subespecies:

T.g. graeca Habita en el norte de Marruecos y Argelia, y también en España y Baleares.
T.g. terrestris Habita en Siria y desde Turquía hasta Iraq
T.g. zarudnyi Habita en Irán.

Este es un punto bastante complicado, ya que cada autor propone un montón de subespecies distintas, e incluso de nuevas especies, basándose en coloraciones, tamaños,...
Aquí va una lista de posible subespecies de T. graeca: annamurensis, antioquiensis, arminica, cyrenaica, flavominimaralis, floweri, ibera, nabeulensis, nikolskii, sousensis y whitei.
Testudo ibera la hemos considerado como una especie a parte, y Furculachelys nabeulensis y Furculachelys whitei las hemos incluido en este nuevo género.

Para acabar de liar más este problema, VETTER además crea nuevas especies de Testudo, muchas de ellas variaciones de T.graeca: T. anamurensis, T. antakyensis, T. armeniaca, T. buxtoni, T. cyrenaica, T. floweri, T. nabeulensis, T. nikolskii, T. perses, T. soussensis, T. terrestris, T. werneri y T. zarudnyi, además de distintas variaciones.

Se ha observado que la subespecie T.g. soussensis no tiene tubérculos en los muslos, es algo más grande y tiene una coloración distinta. Las poblaciones del norte del Alto Atlas tienen una apariencia también un tanto singular, sobretodo en la zona marginal. Su coloración también es algo distinta.
Se ha observado que es las poblaciones del Riff (Marruecos) los ejemplares son mayores, más alargados y con los tubérculos de los muslos de un tamaño superior.

Como se puede observar, Testudo graeca posee grandes variaciones debido a su amplia distribución, pero de momento la clasificación es muy imprecisa.

Es recomendable plantar hierbas silvestres para que las tortugas las puedan comer cuando quieran (Foto cedida por Capitán caimán-varano) A las tortugas les gusta mucho el trébol y el césped, entre otras hierbas (Este es un ejemplar llamado Casio. Foto cedida por Dixel)
Las tortugas de esta especie tienen el caparazón muy abombado (Foto cedida por Feliciano Esteban) Testudo graeca es una especie que se reproduce con cierta facilidad
Aquí vemos la distinta coloración entre dos nidadas distintas Los ejemplares pequeños se deberán mantener a parte, a salvo de sus potenciales depredadores
Hay gran variedad de coloraciones entre los distintos ejemplares. Testudo graeca vive en España y muchas regiones del continente africano.
Es recomendable tener esta especie en un recinto al aire libre. Este ejemplar puede tener más de 30 años  (Este es un ejemplar llamado Casio. Foto cedida por Dixel)
Como se puede observar, este ejemplar es mucho más claro. El plastrón suele ser claro con manchas negras.
Hay algunos ejemplares que no tienen las características manchas oscuras. En los juveniles se aprecian más las manchas.
Hay ejemplares con la cabeza de un mismo color, y otros que tienen zonas más claras, como el de la foto. Debemos observar a menudo que las tortugas no tengan mocos y los ojos estén claros.
(Foto cedida por Jonathan J. González)
Las patas son robustas, con grandes escamas y uñas fuertes. En las tortugas terrestres los anillos de los escudos no son buenos indicadores de la edad. El ejemplar de la foto tiene tan solo un año, y mirad el número de anillos que tiene.
Testudo graeca tiene una única placa supracaudal. El ejemplar de más abajo es un macho que está cortejando a la hembra propinándole fuertes golpes al caparazón.
Durante el apareamiento, el macho emite unos chillidos. La hembra tiene la cola mucho más pequeña. En la foto también se pueden ver los espolones de los muslos, característicos de esta especie.
El macho tiene la cola más larga y ancha, y los escudos anales están más abiertos. A las tortugas les encantan los higos chumbos.
El canónigo es otro de los alimentos recomendables para las tortugas. Este ejemplar posee una cabeza muy blanca. No es muy habitual encontrar ejemplares así.
Ejemplar de Testudo graeca graeca con escudo dividido (Foto cedida por Lucio) Hembra realizando la puesta (Foto cedida por Lucio)
 
En esta foto se puede observar un macho híbrido entre T. hermanni y T. graeca. Como se puede ver, el escudo anal está dividido en dos (Foto cedida por Lucio)  

 

Si tenéis más fotos de esta especie o deseáis compartir información, podéis mandar un e-mail a: infotortuga@gmail.com

Dimorfismo sexual: Es bastante sencillo distinguir ambos sexos, siempre que la tortuga ha alcanzado ya un tamaño mínimo. El macho tiene la cola mucho más larga y ancha y tiene los escudos anales mucho más abiertos. Los machos suelen ser más pequeños, tienen el plastrón algo convexo y tienen los escudos supracaudales curvados hacia dentro.

Tamaño: Pueden alcanzar los 25 cm de largo, puede que más.

Distribución: Tiene una amplia zona de distribución que abarca España, Baleares, Turquía, Armenia, Israel, Jordania, Irán, Iraq, Siria, Egipto, Líbano, Argelia y  Marruecos. Se introdujo hace siglos en las islas de Cerdeña (Italia) y Mallorca (España). Los ejemplares de Cerdeña pueden proceder de poblaciones de Túnez, y los de Mallorca pueden provenir tanto de ejemplares del sur de España como de poblaciones del norte de África.

Hábitat: Su hábitat acostumbran a ser zonas semi-áridas, con vegetación escasa y arbustos bajos.

Mantenimiento: Esta especie, si es alimentada debidamente, acostumbra a ser muy resistente. Se recomienda tener estos animales en recintos al aire libre todo el año en las zonas mediterráneas, pero en otros lugares de la península es posible que también soporten el invierno al exterior. El recinto debe ser espacioso, para permitir que den largos paseos. Es recomendable que haya pequeñas cuestas y obstáculos, como piedras y troncos. Debe haber varias cuevas donde los animales puedan esconderse en las horas más calurosas.
No es recomendable que haya un alto nivel de humedad, ya que podría provocar problemas pulmonares.
Es muy importante que la zona donde alberguemos estas tortugas sea bastante soleada.
El recinto también debe tener pequeños charcos permanentes poco profundos (5-10 cm) con agua siempre fresca y limpia, donde las tortugas se bañarán y beberán el agua que necesiten.
Se debe cercar la zona para evitar que las tortugas se puedan escapar. Hay que tener en cuenta que son unas grandes escaladoras.
Los ejemplares juveniles deberán estar en un recinto a parte, más pequeño y cubierto con una tela de rejilla, para evitar que sean depredados por gatos, aves,... Deberán tener también un ambiente seco, con un recipiente con 1 dedo de agua, para evitar que se puedan ahogar.

Alimentación: Es una especie estrictamente herbívora. Se deberá alimentar a base de plantas silvestres y vegetales. Los más recomendables son: césped, diente de león, achicoria, alfalfa, trébol, lechuga, escarola, col china, endibia, un poco de zanahoria,... No se debe abusar de las coles y espinacas, pues tienen demasiado ácido oxálico. Tampoco es recomendable darles demasiado a menudo vegetales jugosos, como tomate, pepino,...
El cactus sí que puede formar parte de su dieta, ya que contiene gran cantidad de fibra. También aceptará hojas de algunos árboles y malas hierbas.
Nunca se les debe suministrar fruta.
La mejor opción, sin duda, es plantar en su recinto gran variedad de plantas y vegetales, para que se autoabastezcan. Se les puede añadir de vez en cuando pienso para tortugas terrestres, pero no les suele gustar demasiado.
Nunca se les debe dar carne, pescado, pienso para gato, pienso para tortugas acuáticas,... ya que contienen demasiada proteína y podría ser muy perjudicial para ellas.

Comportamiento: Es una especie que si se alimenta adecuadamente y tiene espacio podrá convivir con nosotros muchos años.
Los ejemplares de menos de 2 años no es recomendable que hibernen.
Para los ejemplares adultos la hibernación es imprescindible, pues hace que sean más propensas a aparearse. Para la hibernación se deberán acondicionar las cuevas con un poco de paja. Algunos ejemplares es posible que se entierren en otras zonas para la hibernación. Hay que vigilarlas constantemente, para evitar que sean dañadas por ratas o gatos.
Se adaptan muy bien a la cautividad, y con poco tiempo ya se sabrán los horarios de comida y estarán pendientes a que lleguemos.
En verano suelen estar activas por la mañana y por la tarde, y en el mediodía se refugiarán del calor en sus cuevas. En primavera y otoño estarán activas desde media mañana hasta que comienza la tarde.

Reproducción: Para cortejar a la hembra, el macho le propina fuertes mordiscos en las patas y la enviste dándole fuertes golpes con su caparazón. Luego, si la hembra se deja, la monta y emite unos pequeños chillidos.
La hembra pondrá los huevos entre mayo y junio, en alguna zona seca y soleada. Pone unos 4-5 huevos en cada puesta.
Las crías nacerán entre agosto y septiembre, normalmente después de algunas lluvias.
Se recomienda la incubación natural.
Si se quieren incubar de forma artificial, se deberán tener a unos 31 ºC, con una humedad del 75-80 %.

Problemática: Al adquirir un ejemplar, deberemos averiguar de donde proviene. Si es originario de África, deberá pasar un periodo de adaptación, sin hibernar, ya que si no podría ser que no soportara bien el frío. Otros años se la podrá hacer hibernar sin problemas, pero hay que tenerla muy bien controlada.
En caso de encontrar un ejemplar en libertad, se recomienda no cogerlo o bien llevarlo a algún centro de reintroducción, ya que si vamos quitando animales de la ya de por sí escasa población no hacemos más que colaborar con su extinción.
En cautividad hay que ir muy al tanto con la humedad, ya que esta especie es más sensible que las T. hermanni.
Se deben vigilar los ejemplares a diario, para ver que no tengan mocos (síntoma de neumonía), garrapatas o heridas.

Legislación: Está incluida en el Apéndice II de la CITES.

Bibliografía consultada:
- BONIN, F. / DEVAUX, B. / DUPRÉ, A. (2006) - Tortugas del mundo. Lynx Edicions, Barcelona.
- HIGHFIELD, A.C. (2002) - Practical Encyclopedia of Keeping and Breeding Tortoises and Freshwater Turtles. Carapace Press, London.
- MÜLLER, Gerhard (1995) - Tortugas terrestres y acuáticas en el terrario. Ediciones Omega, Barcelona.
- VETTER, Holger (2002) - Turtles of the World Vol.1. Africa, Europe and Western Asia. Edition Chimaira, Frankfurt.

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