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Substratos para
tortugas terrestres
IMPORTANCIA DE LOS
SUBSTRATOS EN TORTUGAS
TERRESTRES
Sin duda la principal función del substrato es la de imitar el suelo del
hábitat natural, ofreciendo a los animales que se protejan de las
temperaturas excesivamente altas o bajas y ayudando a prevenir la
deshidratación. El acto instintivo que tienen estos animales de enterrarse
ayuda a prevenir la pérdida excesiva de líquido en su cuerpo. Es normal que
los juveniles pasen bastante parte de su tiempo escondidos o enterrados si
tiene la oportunidad de hacerlo.
El uso prolongado de substratos que no den posibilidad al animal de
enterrarse, supone un peligro a largo plazo para su salud, ya que puede ser
el origen de la formación de cálculos renales por deshidratación.
Las tortugas cuando se entierran captan la humedad de la tierra y se
benefician de la temperatura a la que se encuentra. De esta forma las
tortugas de zonas desérticas regulan su temperatura corporal y evitan la
pérdida de fluidos internos por evaporación
Breve descripción del tipo de substratos para tortugas terrestres.
Papel de periódico. Es muy higiénico ya que puede ser cambiado a
diario pero no deja al animal enterrarse y el resultado será que la tortuga
no puede realizar la función de termorregulación que en plena naturaleza
realizaría con total normalidad. Es bueno utilizarlo en alojamientos o
terrarios en los que se encuentre un animal enfermo para así mantenerlos lo
más limpios posibles, pero siempre durante cortos períodos de tiempo.
Césped artificial. Tampoco son suelos acertados para que el animal
pase largos periodos de tiempo. Pueden ser estéticamente más bonitos y
fáciles de instalar pero a la larga son iguales de perjudiciales que el
papel de periódico. También pueden resultar apetitosos para los animales y
ser mordidos, con el consiguiente peligro de que causen retenciones
intestinales.
Los substratos cálcicos que son vendidos en tiendas de animales
pueden causar lesiones e irritaciones oculares. Si el animal ingiere sin
querer este substrato puede provocar retenciones en el intestino. También
ayuda a la deshidratación rápida del animal ya que aunque se entierre no
podrá hidratarse, todo lo contrario, perderá líquido más rápidamente.
Alfalfa o pienso de conejos granulado, tampoco es una opción
aconsejada ya que es un substrato que produce un polvo muy fino que puede
causar problemas respiratorios y daños oculares. No retiene la humedad, con
lo que la sequedad será molesta incluso hasta para tortugas de clima árido.
La paja y las virutas de madera, pueden favorecer la proliferación de
ácaros y parásitos, y ocasionar trastornos gástricos al ser ingeridos.
El heno es más bien un alimento que un substrato. Es muy buena opción
disponerlo sobre el suelo del terrario para que los animales lo entierren
con sus paseos entre el substrato de tierra y lo utilicen como refugio
ocasional.
Los substratos de fibra de coco no proporcionan tampoco ninguna
ventaja térmica pero la gran capacidad de retención y mantenimiento de agua
que atesoran, los hacen ser buen complemento junto a la tierra o turba para
crear un substrato adecuado. El principal defecto de este tipo de material
es que cuando se seca produce un polvo muy fino que puede causar molestias
oculares y respiratorias. Es aconsejable mantenerlo húmedo y que no se seque,
así como cambiarlo regularmente para evitar la proliferación de ácaros.
Un substrato que no tiene el inconveniente de causar grandes cantidades de
polvillo como pasa con la fibra de coco y que da buenos resultados para
mantener ejemplares de tamaño medio en recintos de interior es el substrato
de cáñamo.
El substrato de fibra de cáñamo es un substrato aconsejado para todo
tipo de reptiles de ambiente árido, no produce polvo, es desodorizante y
mucho más absorbente que la fibra de coco, además de ser totalmente inocuo
al ser ingerido por accidente por algún animal ya que está libre de
sustancias nocivas. Los fabricantes lo aconsejan como idóneo para tortugas,
lagartos y serpientes.
Aunque está aconsejado para animales de ambientes secos sin duda este tipo
de material es muy bueno para poder ser utilizado en terrarios húmedos, es
más esponjoso y consistente que la fibra de coco, retiene mucho más la
humedad y no ensucia tanto los animales, sin olvidarnos que aún llegando a
secarse totalmente no produce el polvito fino que produce coco, turba, paja…
Tierra, mantillo y/o arena suelen ser los substratos idóneos para que
los animales los utilicen de manera eficiente. Evitará que la sequedad se
apodere del terrario y elevará las posibilidades de un crecimiento óptimo en
animales de corta edad, evitando problemas renales y otras afecciones. Una
media de 7-10 cm para neonatos y unos 15-20 cm para sub-adultos y adultos
será la profundidad aconsejable.
Dependiendo de la especie elegida y de las condiciones climáticas de las que
procedan, deberemos adaptar la proporción de estos elementos para una mejor
aclimatación:
• Para ejemplares mediterráneos (Testudo graeca), se recomienda una
composición de 60% de tierra, 10% mantillo y 30% de arena.
• Las especies de desierto y clima árido, (T. kleinmani), deberán de
tener un substrato con más cantidad de arena, para así crear un hábitat más
seco. Una mezcla de 80% de arena y 20% de tierra.
• Especies de climas más húmedos como pueden ser Carbonarias o Terrapenes,
deberán utilizar una composición con más tierra para así tener mayor humedad
en el alojamiento; 75% tierra, 15% mantillo, 10% arena. La inclusión de
hojas secas y restos sobre el substrato ayudará a mantener un alto grado de
humedad.
Hay que recordar que hay tierras arcillosas (tierra roja) que retienen mejor
la humedad que la tierra procedente de secano. Así dependiendo del material
utilizado, elevaremos o disminuiremos la cantidad de arena a utilizar.
Este tipo de substrato es barato, fácil de limpiar y ofrece unas
características térmicas excelentes, sin olvidarnos del efecto almohadillado
que brinda a los animales ya que las tortugas necesitan de un suelo que no
sea totalmente duro. Las superficies duras no harán otra cosa que lesionar
las extremidades de nuestros animales y provocar deformaciones a largo plazo.
El cambio de substrato deberá realizarse al cabo de varias semanas para así
evitar contagios e infecciones indeseadas. La limpieza en el alojamiento de
interior siempre debe ser lo más eficaz que se pueda, retirando todo el
substrato anterior, limpiando bien todo el recinto con agua caliente y
volviendo a colocar un substrato limpio.
Los terrarios que normalmente se encuentran a la venta en tiendas
especializadas suelen tener un espacio de unos 5 cm para disponer el
substrato, ya que a esa altura se suelen colocar las rejillas de ventilación
y las puertas correderas de cristal. Dependiendo del tamaño del ejemplar que
se mantenga, resultará insuficiente.
Artículo escrito por: Fernando Pérez Cardona |