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La percepción sensorial de los quelonios

Los quelonios, como gran parte de los reptiles, poseen una avanzada percepción sensorial bien definida por sus cinco sentidos centralizados en un reducido y primitivo cerebro, el cual no ha requerido apenas evolución en los últimos doscientos cincuenta millones de años.

 

VISIÓN

La córnea ocular de las Emydidae (Familia que agrupa varias tortugas semiacuáticas) solo obtienen el enfoque adecuado en un elemento denso como lo es el agua; obteniendo en ella una percepción bidimensional de objetos en movimiento de aceptable nitidez, la suficiente como para advertir la presencia de sus presas y depredadores.

En la superficie, la escasa densidad del aire distorsiona notablemente su visión, la cual se asemeja en cierto modo a la de un miope avanzado, por lo que dependen de otros sentidos para percibir su entorno.

Las Testudinae (Familia que agrupa todas las tortugas terrestres) tienen una vista bastante aceptable, pero precaria en comparación con la de otros reptiles, limitándose a la percepción de objetos en movimiento y a la distinción de tonalidades en su entorno con respetable precisión.

La tortuga marina Dermochelys coriacea es prácticamente ciega en la superficie, al igual que la mayoría de especies de la familia Cheloniidae.

La retina de los ojos de las tortugas (Al igual que la de todos los reptiles), no poseen Conos (células sensoriales de color, esta región ocular está poblada  únicamente con Bastones, células sensoriales de luminosidad), por ello, perciben una longitud de onda incapaz de determinar coloración alguna. Tan solo son sensibles a una amplia gama de tonalidades de luz, pero se estima que nunca por debajo de las 0,8 luminias.

 

OÍDO

En las Emydidae (Familia que agrupa varias tortugas semiacúaticas), este sentido se limita únicamente a la detección de los sonidos más bajos del espectro sonoro sobre tierra firme, percibiendo mas a menudo los posibles peligros a través de la vibración del suelo que a través de su oído o vista.

Esto se debe a que sus tímpanos se han endurecido para percibir con precisión las vibraciones sonoras bajo el agua evitando el dañino efecto de la presión sobre un tímpano más delgado.

En el agua disfrutan de un oído mucho más agudo, percibiendo un mayor espectro sonoro gracias a la perfecta adaptación de sus gruesos tímpanos, que funcionan con eficacia bajo elementos densos. Ello le permite una audición muy precisa a larga distancia, puesto que las ondas sonoras se expanden mejor en este elemento.

Sus oídos están a ambos lados de la cabeza, lo que les permite una audición estereofónica, por lo que pueden determinar con precisión la  dirección y distancia de la que procede el sonido percibido.

En el caso de las Testudinae (Familia que agrupa todas las tortugas terrestres), el oído es un sentido casi inexistente, el cual se reduce a los sonidos mas bajos de la escala sonora y ha condicionado su percepción de las vibraciones geológicas, delatoras del movimiento de grandes animales a su alrededor.

 

   
 

La membrana del tímpano tiene una forma redondeada, y se encuentra en ambos lados de la cabeza

 

 

OLFATO

Las Emydidae (Familia que agrupa varias tortugas semiacúaticas) y la mayoría de tortugas dulceacuícolas poseen un olfato magnífico que persiste bajo el agua; percibiendo hasta 700 matices olfativos según se ha estimado recientemente de forma poco fiable. También se estima que pueden percibir una molécula olfativa por cada 8.000 partículas de agua.

Las Testudinae (Familia que agrupa todas las tortugas terrestres) poseen este sentido algo menos afinado, exceptuando algunas especies de los géneros Chelonoidis y Geochelone y sobre todo las especies selváticas, ya que en este entorno húmedo se expanden en mayor medida las partículas olfativas.

 

GUSTO

Pocos son los estudios científicos orientados hacia la comprensión de este sentido en los animales, y mucho menos en los quelonios, por lo que apenas sabemos nada acerca de cómo perciben las tortugas el sabor de los alimentos, aunque si hay consciencia de que poseen  papilas gustativas en la lengua, por lo que debemos sospechar que perciben los sabores en mayor o menor medida de los alimentos que ingieren.

 

TACTO

La piel de todas las tortugas está saturada de terminaciones nerviosas, Corpúsculos de Krause, Corpúsculos de Meissner, corpúsculos de Ruffini y Corpúsculos de Vater-Pacini, lo cual nos indica que poseen un sentido del tacto muy desarrollado, aunque desconocemos en que grado de sensibilidad. Su amplia gama de Corpúsculos delatan la percepción del contacto, temperatura, humedad, presión y abrasión que las tortugas poseen.

Es el caparazón, al igual que las uñas la única zona externa que no resulta sensible a los estímulos externos citados, aunque sus vasos sanguíneos, sistema nervioso y estructura ósea si son capaces de percibir el dolor derivado de la fractura, abrasión o lesión de esta zona.

 

PERCEPCIÓN Y CONSCIENCIA

Debido a la ausencia de Corteza cerebral, los reptiles, quelonios  incluidos, carecen de Córtex, región del lóbulo frontal encargada de la percepción de la consciencia, lo cual indica a los biólogos mas radicales que las tortugas no tienen consciencia de su percepción sensorial, y por lo tanto  no son conscientes de su propia existencia, actuando como meras máquinas biológicas con reacciones “automáticas” a los estímulos externos.

La consciencia es considerada en muchos casos un sexto sentido, el cual nos hace conocedores del entorno que nos rodea y de nuestra propia existencia; algunos científicos menos tajantes plantean la posibilidad de que los cerebros primitivos, como el de los reptiles, pueden presentar un tipo de consciencia elemental, generada por un mecanismo que no ha sido identificado o ha pasado desapercibido, pero este es tema de un arduo y controvertida debate.

 

RECAPITULACIÓN

En resumidas cuentas, las tortugas dulceacuícolas disfrutas de un buen sentido de la vista bidimensional y monocroma bajo el agua que se torna ineficaz en superficie, mientras que las tortugas terrestres poseen una vista aceptable dadas sus circunstancias.

El oído es muy ineficaz para ambos tipos de tortugas en tierra, siendo casi nulo en las Testudinae (Familia que agrupa todas las tortugas terrestres) y mucho mas eficiente bajo el agua en el caso de las tortugas semiacúaticas.

El olfato es muy eficiente en todas las tortugas, especialmente en las Emydidae (Familia que agrupa varias tortugas semiacúaticas) bajo el agua y las tortugas terrestres de hábitats selváticos.

Se intuye que estos reptiles poseen un sentido bien definido del gusto, pero no se han obtenido datos precisos sobre el tema.

Su tacto es muy sofisticado y está muy desarrollado, con infinidad de posibilidades sensoriales, aunque desconocemos con que sensibilidad.

Existe una gran polémica acerca del “sentido de la consciencia” en los reptiles y no hay datos concluyentes al respecto.

 

Artículo escrito por: Xinquer

 


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