Josep Pla y las tortugas Un proyecto de lo más interesante que podréis
encontrar en la red es el blog "BloQG
El quadern gris. Josep Pla ....al cap de 90 anys" (en catalán). "23 de mayo de 1918 Después de su larga reclusión hibernal, la tortuga del jardín ha dado señales de vida. Es posible que haga ya algunos días que circule; no me había, todavía, dado cuenta. Veo como camina, el caparazón listado de amarillo, por la sombra que hacen las macetas de hortensias. Saca la cabeza de reptil "bonachón", una cola ridícula, mueve las patas con una lentitud grotesca. Ignoro qué incentivo parasitario lleva a la tortuga a vivir en la proximidad del hombre. El perro es un comensal del hombre en todas las latitudes y en todos los climas. La rata es un parásito de la especie humana. El gato es un parásito de las ratas. El hombre se rodea de animales domésticos para devorarlos en la mesa, con el tenedor y el cuchillo, en la tranquilidad y la paz de la vida familiar. ¿Qué encuentra la tortuga en las proximidades de los hombres y las mujeres para aclimatarse de forma tan perfecta? Esta
tortuga es muy vieja. Estamos tan acostumbrados a su presencia estival como
a su ausencia hibernal. No hacemos caso de sus movimientos. Forma parte del
jardín como los naranjos, las palmeras, la leñera. Es un simple accidente de
la tierra, insignificante. Desde que
la tortuga vive en el jardín hemos tenido distintos perros. Las relaciones
de la tortuga con los perros sucesivos fueron siempre malas. La tortuga
tiene el endemoniado costumbre, que a lo mejor no es más que un reflejo
condicionado, de orinar en el lecho del perro. Ante esta deplorable
realidad, el perro se enfurece. Cuando el perro ve la tortuga se le acerca i
con la pata la invierte, la gira como el que gira un plato sopero. La
tortuga queda con la barriga al sol. Con las patas, la cola y la cabeza hace
una especie de movimientos para girarse de nuevo. Inútil. No puede girarse.
Quedaría con el vientre al cielo toda la vida si alguno de nosotros no la
volviera a poner con la barriga al suelo. Si el perro ve esta operación,
ladra desaforadamente en señal de protesta. Así, pues, si la supervivencia
de las tortugas se dejase al criterio de los perros, ya se habría,
probablemente, perdido la calaña. Una tortuga invertida, puesta del revés,
se moriría, a la larga. No se podría ni girar por si misma ni creo que
ningún animal la ayudase a hacerlo. Pero el hombre y la mujer, los jóvenes y
las señoritas, e incluso las criaturas, no podemos sufrir de ver tortugas
invertidas y las giramos. No se si lo hacemos por sentimentalismo; lo
hacemos, es posible, porque encontramos más horrible una tortuga con la
barriga al sol - con la visión del vientre blanquecino, del color del lodo -
que una tortuga tocando con los pies al suelo. Así resulta, pues, que los
perros - en todo caso - son el espíritu maligno de las tortugas y los
hombres y las mujeres, su providencia benigna y adorable."
Queremos
añadir también algunos comentarios al texto: También queremos remarcar que, curiosamente, este texto fue escrito el día 23 de mayo, día en el que actualmente celebramos el Día Mundial de las Tortugas. Para terminar queremos agradecer a los editores del blog "BloQG El quadern gris. Josep Pla ....al cap de 90 anys" por hacernos partícipes de este interesante proyecto, en el que hemos tenido el placer de poder colaborar con información acerca de la especie de la tortuga, así como de una imagen para ilustrar el texto. Texto y traducción: Enric Pàmies |
Infotortuga
© 2005 - Enric Pàmies
Pallisé
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