LA EVOLUCIÓN DE LAS TORTUGAS El grupo que en la actualidad conocemos como tortugas o quelonios, esos reptiles acorazados descienden, como muchos otros reptiles de los Cotilosaurios, unos reptiles primitivos que vivieron a mediados del periodo Pérmico, hace 250 millones de años y que en algunos casos llegaron a medir 4 metros de largo. Un grupo de reptiles, de pesado cráneo acababa de evolucionar por entonces, se trataba de los Anápsidos. Los Anápsidos (Anapsida) son (y eran) una de las subclases de reptiles (Clase Reptilia) que se caracterizan por tener cráneos cerrados, sin ninguna ventana por detrás de las órbitas oculares. La relación entre los reptiles que carecen de aberturas en la región temporal es un tema en constante debate. Para algunos autores, todos los Anápsidos son monofiléticos (Que pertenecen a una misma rama evolutiva), mientras que otros defienden que los cráneos sin menestras (Que es así como se llaman esas oberturas) pueden haber sido adquiridos independientemente por grupos sin ninguna relación de parentesco (Idea que cuenta con mi apoyo). Los dos problemas más evidentes en la interpretación de la historia del grupo son las enormes diferencias entre los diseños corporales de sus miembros y los amplios espacios de tiempo en los que no tenemos ninguna información de la historia del grupo.
Hace unos 250 millones de años, en el periodo Pérmico, al
final de la era primaria, aparecieron los primeros animales con caparazón
similar al de las tortugas en tierra firme.
Los primeros Testudinata, de los que proceden las tortugas actuales, aparecieron en el Triásico superior, hace unos 200 millones de años. Estos animales poseían dientes en sus mandíbulas que luego evolucionaron hacia un pico córneo, la ranfoteca. Entonces todas las especies eran terrestres o, como mucho, anfibias. Un buen ejemplo de estas tortugas primitivas es el género Proganochelys, vivió hace unos 200 millones de años. Tenía un duro caparazón óseo muy similar al de las tortugas marinas y terrestres actuales pero su anatomía muestra que es improbable que pudiese retraer la cabeza, patas o cola en su interior. Al igual que las actuales, esta primitiva tortuga poseía un pico córneo pero también tenía algunos dientes en el paladar que le permitían mantener a las presas. Estos dientes son herencia de sus antepasados.
Mas antigua aún parece ser Palaeochersis talapayensis,
quelonio del periodo Triásico (Hace 210 millones de años) hallado en La
Rioja, Argentina.
En el Cretácico, el caparazón se aligeró y los quelonios
marinos se dividieron en cuatro familias exclusivamente acuáticas: Destaco dos géneros pertenecientes a este periodo. Protostega, que data de hace unos 110 millones de años, con grandes aletas en contraste con un caparazón apenas desarrollado y Archelon, con sus cuatro metros de caparazón, es la tortuga mas grande de todos los tiempos. Ambas especies eran de gran tamaño, pues era necesario protegerse de los grandes reptiles depredadores que habitaban los mares en la época.
A medida que este orden evolucionaba, se adaptaba y se expandía a lo largo y ancho del mundo, los Pleuródiros quedaban relegados al sur de Gondwana (Antiguo supercontinente que en su día perteneció a Pangea) mientras los Criptódiros no parecían tener límites, conquistando todos los continentes (Incluida la Antártida en la que hoy ya se han extinguido), los mares y ríos. Dando lugar a criaturas gigantescas. A pesar de tener el cuerpo encerrado en una coraza que limita sus movimientos en tierra a la hora de poner los huevos, las tortugas marinas ocupan un nicho ecológico destacado en todos los océanos. Mediante la evolución, a través de los años sus miembros delanteros se han transformado; las falanges se han alargado para generar un apéndice natatorio en forma de remo. El caparazón ha adquirido un diseño mas hidrodinámico pero eso ha supuesto la pérdida de la retractibilidad del cuello por lo que no pueden alojar la cabeza en el interior del caparazón.
Las tortugas marinas ponen una gran cantidad de huevos,
técnica reproductiva poco usual en los reptiles pero frecuente en las
criaturas marinas. Al tiempo, las tortugas terrestres siguieron su evolución. Durante el mesozóico perduraron como pequeños reptiles de los cuales apenas se sabe nada ya que estaban sometidos a los dinosaurios, quienes ocupaban casi todos los nichos ecológicos. En cuanto éstos desaparecieron, las tortugas, tanto acuáticas como terrestres evolucionaron sin ataduras. Las especies marinas apenas cambiaron ya que su anatomía era ya muy avanzada pero las terrestres se diversificaron en numerosas líneas paralelas que dieron lugar a miles de especies a lo largo del terciario. Al final del periodo Eoceno, hace 40 millones de años, miles de especies de todo el mundo, incluyendo muchas tortugas, se extinguieron masivamente pues el planeta sufrió un repentino enfriamiento global que formó por primera vez un casquete de hielo en el polo sur, cubriendo la Antártida. En España, durante el periodo Plioceno, un grupo de islas situadas sobre el territorio que hoy ocupa Murcia, se desarrollaron un grupo de especies gigantes, de la familia de los Testudinidos, que alcanzaron 1,83 metros. Éstos se extinguieron durante el Plehistoceno, cuando el nivel del agua subió y sumergió el archipiélago.
La mayor tortuga terrestre vivió en la India durante el periodo Pleistoceno, hace apenas 250.000 años. La Testudo atlas (También conocida como Colossochelys), del mismo género que la Tortuga mediterráneo y la Tortuga mora. Su caparazón tenía el tamaño de un Volkswagen Beetle “escarabajo”. Las tortugas sufrieron un serio revés durante el periodo Plehistoeno, pues las constantes glaciaciones que se alternaban con cortos periodos relativamente cálidos obligaron a estos reptiles a emigrar a zonas situadas mas cerca del ecuador o el hemisferio sur. Muchas especies que no pudieron emigrar por estar aisladas, por la presencia de una barrera geológica o por incapacidad para seguir el ritmo de congelación se vieron condenadas a la extinción. Siendo muy pocas las que lograron adaptarse a las severas condiciones climáticas.
En esta tabla se muestran los acontecimientos y especies mas destacados de cada periodo. La segunda columna indica la época de transición en millones de años. Hasta comienzos del actual periodo Holoceno, las temperaturas no se suavizaron en el hemisferio norte, y fue entonces cuando las tortugas recuperaron el terreno perdido casi un millón de años antes. En la actualidad, las tortugas nos cuentan una historia apasionante, la de un largo camino recorrido de evolución y adaptación a través de tiempo y el espacio. Por desgracia, para muchas especies esta historia se acerca a su final, pues el hombre está consiguiendo lo que no pudieron hacer las catástrofes geológicas, los cambios climáticos, los dinosaurios ni los reptiles marinos: empujar a estos vellos animales a su extinción. Son las maestras de la supervivencia y se han ganado nuestro respeto y admiración. Cuidémoslas. Artículo escrito por: Xinquer |
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Infotortuga
© 2005 - Enric Pàmies
Pallisé
("Kinosternon")
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