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Chelonoidis denticulata (Linnaeus,
1766)
Tortuga de patas amarillas
Inglés: Yellow-footed tortoise
Alemán: Waldschildkröte
Taxonomía: El género Chelonoidis está formado por 6
especies. No
se han descrito subespecies de Chelonoidis denticulata.
Hasta hace relativamente poco se la incluía en el género Geochelone.
Especies similares: Se parece bastante a Chelonoidis
carbonaria.
Morfología: Tiene un caparazón bastante
alargado y un poco abombado. Es de color negro, con el centro de los escudos
de color marrón claro o amarillo.
El plastrón puede ser amarillo liso o con dibujos negros.
La cabeza y patas son oscuras con manchas amarillas. Una diferencia
importante para distinguirla de Chelonoidis carbonaria es la
presencia de dos grandes escudos en la cabeza, en la zona frontal.
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| Ejemplar semi-adulto de Chelonoidis
denticulata (Foto cedida por Taipan Alejandro) |
En esta imagen podemos observar los dos
grandes escudos frontales que la diferencian de la especie
Chelonoidis carbonaria (Foto cedida por MASTERYUD2) |
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| Su alimentación deberá ser lo más variada
posible (Foto cedida por Josep Escribano) |
Ejemplares adultos de tortuga de patas
rojas alimentándose (Foto cedida por Josep Escribano) |
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| Detalle de la puesta de Chelonoidis
denticulata (Foto cedida por Josep Escribano) |
Detalle del huevo (Foto
cedida por Josep Escribano) |
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Si tenéis más fotos de esta especie
o deseáis compartir información, podéis mandar un e-mail a:
infotortuga@gmail.com
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Dimorfismo sexual: Es bastante sencillo
distinguir ambos sexos, siempre que la tortuga ha alcanzado ya un tamaño
mínimo. El macho tiene la cola mucho más larga y ancha y tiene los escudos
anales mucho más abiertos. También se nota una concavidad en el plastrón.
Tamaño: Suelen alcanzar los 40 cm de largo,
pero se han encontrado ejemplares de más de 70 cm e incluso algún ejemplar
ha superado los 80 cm.
Distribución: Tiene una amplia zona de
distribución que abarca varias zonas de Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador,
Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Guyana Francesa y Trinidad.
Hábitat: Su hábitat acostumbran a ser
bosques tropicales y subtropicales. Le gustan los ambientes con una gran humedad ambiental y
bastante calor durante todo el año. No suele aparecer en zonas abiertas.
Mantenimiento: Es una especie que si se
mantiene como es debido suele ser bastante resistente.
Requiere de grandes terrarios con calefacción y mucha humedad. Se debe poner
un buen substrato (se recomienda una mezcla de turba con fibra de coco), plantas, escondrijos, algún recipiente con agua y se
deberá humidificar el ambiente a diario.
En verano puede mantenerse en las semanas más cálidas al exterior, siempre
que tenga mucha sombra y una humedad relativa alta.
La humedad ambiental recomendable ronda el 85 %, algo más elevada que en las
tortugas de patas rojas (Chelonoidis carbonaria).
La temperatura ideal está entre los 25-27 ºC todo el año, tanto de día como
de noche (no se recomiendan descensos de temperatura nocturnos).
Hay personas que mantienen estos animales en invernaderos, con la
temperatura controlada, y los resultados son muy buenos.
Debemos pensar que esta especie puede alcanzar un buen tamaño, por lo que el
terrario deberá ser bastante espacioso.
Alimentación: Esta especie es básicamente
herbívora, pero de vez en cuando puede comer alimentos de origen animal. Más
o menos el 50 % de su alimentación estará compuesto por distintas frutas,
preferentemente maduras: higos, melón, sandía, pera, manzana, papaya, piña,
naranja, melocotón, uva,... El plátano no es una fruta muy recomendable. En
esta especie se recomienda una cantidad algo más elevada de fruta madura que
en las Chelonoidis carbonaria.
El otro 50 % de su alimentación debe ser a base de plantas silvestres (diente
de león, jaramago, trébol,...), lechuga, canónigos, coles, endibias,
cogollos, y otras muchas verduras, hongos y de vez en cuando algo de carne,
insectos y moluscos.
La dieta debe ser lo más variada posible.
Es recomendable añadir calcio de vez en cuando a los alimentos.
Tres o cuatro veces al mes se les puede dar pienso para
gatos bajo en grasa para que le aporte proteínas.
Comportamiento: Estas tortugas acostumbran a
estar activas por la mañana y por la tarde. En las horas de máximo calor,
suelen restar escondidas entre las hierbas o en sus escondrijos. Tampoco les
gusta mucho el sol directo.
Disfrutan mucho con la lluvia y requieren una humedad muy alta. Se deberá
rociar el terrario varias veces al día con un pulverizador, y en el caso de recintos al aire libre (para el verano)
se puede simular la lluvia con una manguera si hace tiempo que no llueve. El
agua, sin embargo, no deberá estar muy fría.
Las tortugas criadas en cautividad suelen vivir bastante bien y no traen
muchos problemas. Los ejemplares importados recientemente pueden estar algo
tocados, por lo que se deberá vigilar mucho su estado de salud.
Los ejemplares juveniles sanos, crecerán los primeros 5 años a una velocidad impresionante.
Esta especie se adapta bastante bien a la cautividad y no suele ser nada
agresiva.
Reproducción: Las tortugas
de patas amarillas se
reproducen durante todo el año.
La hembra puede realizar varias puestas (hasta 6), poniendo de 4 a 5 huevos en cada
una, pero en ocasiones pueden ser hasta 15.
Los huevos se deben incubar a unos 30 ºC con una humedad del 80 %.
Las crías nacerán al cabo de unos 150 días.
No es sencillo conseguir la reproducción de esta especie en cautividad.
Problemática: El problema que puede
presentar esta especie es que necesita un gran terrario con calefacción todo
el año y mucha humedad. Si no tiene suficiente humedad, le lloran los ojos y
a la larga su salud se puede ver perjudicada.
El mantenimiento de esta especie es un poco más complicado que en las
Chelonoidis carbonaria.
Legislación: Está incluida en el Apéndice II
de la CITES y en el Apéndice B del Reg. 338/97.
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